Cuadro comparativo de los cuatro evangelios

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Con motivo de la finalización del mes de la Biblia (y del día de San Jerónimo) compartimos un cuadro comparativo de los Cuatro Evangelio. Creemos que el mismo será de gran utilidad para los momentos de Lectio Divina, esa forma de meditar con la Palabra tan característica en la vida cartujana.

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Vanitas vanitatum, et omnia vanitas

Hoy he visto una imagen de San Bruno que portaba un libro, símbolo en este caso de fundador de la Orden, los Estatutos, más que de Doctor de la Iglesia. En él, junto al dibujo de una calavera, símbolo de la muerte, de lo perecedero, del tiempo que se va y no vuelve, se podía leer en latín la siguiente frase del Eclesiastés (1:2):

 Vanitas vanitatum, et omnia vanitas

 Vanidad de vanidades, todo es vanidad. Un claro mensaje el que manda San Bruno… la inutilidad de los placeres mundanos frente a una gran certeza: estamos aquí de paso buscando la unión con Dios. La muerte alcanza a todos y hemos de vivirla de forma íntegra a nuestros valores. ¡¡¡Tempus fugit!!!

Detalle de la imagen de San Bruno

Detalle de la imagen de San Bruno

Precisamente ayer me hablaban del sufrimiento que todo apego, deseo o ambición lleva consigo implícito; sufrimos cuando la frustración aparece, cuando las cosas no salen como uno espera, cuando nos apegamos a algo como si fuera nuestro sin serlo… y la principal consecuencia aparece: desosiego en el alma (ansiedad le llamarían otros). No hay muchas soluciones… sólo el desapego, contemplar que la vida es fugaz, que todo está en permanente cambio: el aire que respiramos, así como el día pasa a la noche, o un árbol hoy será distinto a como  mañana lo veremos… el viento o las olas del mar que pasan y ya nunca más volverá a pasar la misma. Las personas cambiamos cada día, envejecemos, evolucionamos… nada es perenne… sólo Dios permanece, saber que “Dios no se muda” que decía en un poema Santa Teresa de Ávila, es la solución.

¿Qué es la vanidad? Encuentro esta definición: “se define como un tipo de arrogancia, engreimiento, una expresión exagerada de la soberbia. De acuerdo a la teología cristiana clásica, la vanidad consiste en depositar la confianza en forma excluyente en las cosas mundanas, lo que hace que el hombre no necesite de Dios. Es considerado muy a menudo como el «vicio maestro»”.

Meditemos cuántas veces sobrevaloramos innecesariamente a algo o a alguien.

Ama a Dios y a tu prójimo como a ti mismo. Será lo que permanezca.