Miércoles de ceniza

Cuarenta días antes del Domingo de Ramos, inicio de la Semana de Pasión, se celebra el Miércoles de Ceniza, primer día de la Cuaresma.

Es una fecha móvil en el calendario litúrgico en la que se impone ceniza en forma de cruz sobre la cabeza de los fieles mientras el sacerdote utiliza alguna de las siguientes frases de la Biblia:

«Concédenos, Señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida» (Gén. 3:19)

«Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás» (Gn. 3,19)

«Arrepiéntete y cree en el Evangelio» (Mc. 1,14-15)

Es una vieja costumbre de penitencia y duelo la de cubrirse la cabeza con ceniza. Los judíos y pueblos del Próximo Oriente lo hacían como gesto de luto, de muerte y de  espera en otra vida, de arrepentimiento y de sacrificio. Qué es la cuaresma sino un tiempo de espera y de preparación.

En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza. En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma solía poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.

La ceniza procede de la quema de las palmas y ramas de olivos del Domingo de Ramos del año anterior, conservadas para tal rito. De acuerdo a la tradición, esto recuerda que lo que fue, signo de gloria, pronto se reduce a nada. En la tumba barroca del Papa Alejandro VII, Bernini esculpió a un Papa arrodillado y sin tiara pontificia, penitente y despojado de riquezas, con el lema mortuorio de: «Sic transit Gloria mundi» (Así pasa la Gloria del mundo), que señala lo efímero de los triunfos.

También la ceniza es símbolo de que vamos a morir (memento mori), que nos convertiremos en polvo… por lo que hemos de vivir en paz y armonía para con Dios, para con los hombres y para con nosotros mismos.

Los cartujos, inmersos en el recogimiento que durante estos días reina, dan un paso más en su austeridad. Tanto en adviento como en cuaresma, días de preparación respectivamente, prescinde en su dieta habitual (en la que la carne ya está suprimida) de los lácteos. Además, sólo toman pan y agua los viernes, como casi el resto del año.

Bodegón «Pan y agua»

Bodegón «Pan y agua»

Como dice un amigo: «Tiempo fuerte para profundizar en nuestra relación personal con el mismo Jesús»

Anuncios

Tortilla cartujana

La historia de la tortilla es posiblemente tan antigua como el del hombre mismo, por la simplicidad de sus ingredientes y por su fácil preparación. Ya Hernán Cortés hablaba de su existencia en la América precolombina: “Venden huevos de gallinas y de ánsares, y de todas las otras aves que he dicho, en gran cantidad; venden tortillas de huevos hechas. Finalmente, que en los dichos mercados se venden todas cuantas cosas se hallan en toda la tierra…”

Hay varios orígenes de la expresión “tortilla francesa”, pero todas y cada una de ellas derivan de la Guerra de Independencia, aquella en las que las tropas de Napoleón invadieron España allá por el 1808.

Se dice que las tropas francesas durante su invasión robaron y expoliaron todo cuanto pudieron, sin respetar nada.  Entre aquellos robos se llevaron los recetarios de la Orden de la Cartuja, popularizándose la receta en Francia (la famosa omelette, de ahí la variante de la mantequilla), y tiempo después, cuando la receta regresó a España se le empezó a llamar “francesa” que sonaba más exótico qué “cartujana”, a pesar de que éstos fueran… sino los inventores, sí los grandes promotores de este plato.

Con toda seguridad lo que hoy llamamos “tortilla francesa” es lo que conocieron nuestros antepasados bajo el piadoso y cenobítico nombre de “tortilla cartujana”, pues ésta nació en las cocinas de la Orden. Plato austero, recurrente y proteínico, en perfecta simbiosis con la filosofía de la comunidad y que además complementa perfectamente con la dieta cartujana exenta de carne.

Cartuja

El refectorio… reflejo de la Orden.

 RECETA

Los ingredientes son básicos (para 1 persona):

 -2 huevos

-Aceite o mantequilla

-Sal

-Perejil

 El secreto siempre está en batir bien los huevos, ya que de esa manera se ahorra y queda más esponjosa:

Cuatro huevos en un convento, bien batidos hacen ciento.

Después, se añade una pizca de perejil fresco picado muy finamente y la sal al gusto. A continuación se vierte en la sartén caliente, la cual tendrá un poco de aceite o de mantequilla (otras variantes hablan de mezclarlo todo primero). Tortilla viene del latín torta: “voltear”, así que se procede a doblar la tortilla sobre ella misma hasta que cuaje, como si fuese un hábito de monje, doblando igualmente una de las puntas de la tortilla para formar la capucha (seguramente esta presentación sea un guiño actual).

Pan cartujano en el Panishop.

Hace un tiempo descubrí pan cartujano en una panadería. Se trata de una franquicia española instalada en algunas capitales de provincia, es: Panishop. Se dedica al estudio y elaboración del pan desde las más diversas variedades; también apuestan por los dulces y  la bollería típica de cada región.

Pan cartujano

El pan es un alimento imprescindible para la dieta mediterránea, y como no para la dieta de un cartujo;  es más, muchos días, generalmente los viernes por ser el día de la Pasión de Cristo,  sólo se alimentan de él por mortificación. Dicen los estatutos: “Los monjes del claustro hacen una abstinencia semanal, generalmente el viernes. Ese día se contentan con pan y agua. En ciertos tiempos y días hacen ayuno de Orden, en el que tienen una sola comida.

El pan en la tienda

No tenemos constancia de que los cartujos elaboraran un tipo de pan único para su orden, pero la referida franquicia (por razones o no de marketing) dice al respecto: “El Pan Cartujano es una especialidad tradicional andaluza, que ha sido posteriormente extendida por toda la geografía española. Su masa dura con miga regular y apretada, se caracteriza por un inconfundible olor y excelente sabor, debido a las cualidades que le aporta el haber sido elaborada al estilo tradicional sin levadura y con masa madre natural.”

Se vende en hogazas de 300 gramos, cantidad perfecta para su uso individual y diario, de ahí más lo de pan cartujano; está elaborado con harinas de trigo y trigo malteado. Sinceramente está exquisito.

Cartel publicitario