Dom André Poisson, prior de la Gran Cartuja y ministro general de la Orden

André Poissón nació en 1923. Ingresó en la Gran Cartuja con 23 años, en 1946. En el año 1967 fue elegido prior de la misma y ministro general de la Orden, tenía 44 años; aquella misión la realizó durante 30 años. Aquel 1997 cuando dejó el cargo, los priores de las demás cartujas escribieron sobre él: «Durante treinta año, en momentos importantes y a veces difíciles, ha guiado a nuestra familia cartujana y la ha mantenido en la unidad. Con su sabiduría ha permitido a nuestra Orden adaptarse a los nuevos tiempos sin renunciar a nada de su auténtica herencia espiritual».

Este cartujo puede definirse como uno de los maestros espirituales del siglo XX. Dejó muchos escritos (que nos llegan como anónimos por su humildad). Escribió Dom André:
«No nos dejemos distraer de lo esencial a causa del aspecto conmovedor de la comparación utilizada por el Señor. La exigencia que espera es radical, es la entrada en el reino lo que está en juego. La conversión, la “metanoia” que se nos pide cada día, es adquirir la actitud no de hacer toda clase de proezas o hazañas sino de convertirse y hacerse como niños (Mt 18, 3)»

Monje cartujo

Monje cartujo

La relación de André Poisson con Dios estaba fundada por entero sobre la confianza total en su amor. En cada circunstancia de la vida, feliz o menos feliz, era constante su abandono confiado y filial en los brazos del Padre, en quien se acurrucaba como un niño.

El Padre no nos deja solos… confiemos en él porque sabe el plan que nos tiene preparado.

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El cartujo Ludolfo de Sajonia

La entrada pasada hablábamos del cartujo Rudolfo de Sajonia y su libro Vita Christi. Conozcamos más sobre este monje de la Orden.

Nació en Alemania, hacia en año 1300, posiblemente en la archidiócesis de Colonia (de donde fue natural San Bruno) o Maguncia. Murió el  13 de abril de 1378 (para otros: el día 10 y el año 1377) en la cartuja de Estrasburgo, casi octogenario, tras pasar su últimos 30 años dedicados al retiro y la oración. Pese a su fama de santidad nunca obtuvo tal culto.

Es conocido por las muchas versiones de su nombre Ludolf von Sachsen (Ludolfo de Sajonía): Rudulfus, Landolfus, Leutolphus, Lutoldus, Litoldus; Cartusianus, Nationoteutonicus, Allemanus, Ludolphus Saxonia… el cartujo.

El cartujo Ludolfo de Sajonia escribiendo su obra Vita Christi. 1474.

El cartujo Ludolfo de Sajonia escribiendo su obra Vita Christi 1474

Con 15 años entró en la orden de los dominicos y con 16 ya era Magíster Teologiae. Allí conoció a místicos como: Juan Tablero y Enrique Susón.

Estuvo en la orden de Santo Domingo 26 años, de vida activa y dedicado a la teología y a la ciencia de la vida espiritual, para después entrar en la Orden de la Cartuja. Fue en el 1340. tendría unos 41 años aproximadamente. La cartuja en la que ingresó fue la de Estrasburgo, allí pronunció sus votos.

Hacia 1343 fue enviado como prior a la Cartuja de Coblenza, fundada en 1331. Pero antes de 1348 dimitió, ya que él quería ser un simple monje. Volvió a Maguncia y después a su cartuja de Estrasburgo hasta sus últimos días.

Dejó escritas doce obras, las cuales influenciaron San Ignacio de Loyola (1491-1556), fundador de la Compañía de Jesús. El reflejo de la religiosidad de este cartujo se deja ver sobre todo en sus famosos Ejercicios Espirituales (series de meditaciones, oraciones y ejercicios mentales).

Compañia de Jesús

Compañia de Jesús

También hay que destacar en sus obras las referencias al Sagrado Corazón en una época en la que no se conocía mucho esta devoción, es más, fueron los jesuitas de la referida Compañía quienes impulsaron y desarrollaron este culto como símbolo de amor divino.

El Sagrado Corazón según iconografía del s. XVI

El Sagrado Corazón según iconografía del s. XVI

De entre todas sus obras hay que destacar su obra capital la Vita Christi, inspirada en la Devotio Moderna (movimiento religiosos relacionado con el Humanismo cristiano: estudio de los textos fundamentales de la Cristiandad para llegar a una relación individual e interna con Dios). No se trata de una biografía de Cristo, sino una serie de disertaciones dogmáticas y morales, de instrucciones espirituales, meditaciones y oraciones, en relación con la vida de Cristo, desde su nacimiento a la Ascensión. La aparición de la imprenta ayudó a su difusión desde 1474 (primeras ediciones en Estrasburgo y Colonia) hasta 1878 (última edición conocida en París), con sus versiones traducidas a lenguas nacionales. Santa Teresa de Ávila (1515-1582) y San Francisco de Sales (1567-1622) con frecuencia citan la obra pues es “instrucción y edificación, alimento para la mente y el corazón”.

Sus obras son:

  • Expositio super Psalterium
  • Las siete palabras de Cristo
  • Comentario a los Evangelios
  • Comentario al Cántico del Antiguo y del Nuevo Testamento y sobre el Símbolo de San Atanasio
  • Glosa de los siete Salmos penitenciales
  • Sermones capitulares
  • Buen tratado del hermano Ludolfo, maestro en Teología, sobre la manera de vivir en forma espiritual
  • Catorce razones para avanzar en la virtud
  • Tratado Flores y frutos del árbol de la vida de Jesucristo
  • La gran vida de Jesucristo
  • Espejo de la Salvación del Género Humano (obra atribuida: Speculum Humanae Salvationis )
  • Cortas oraciones para el fin de la cuaresma compuestas en el siglo XIV en latín.

Sus sermones se conservan en la biblioteca de la ciudad alemana Bernkastel-Kues.

El Niño de la espina y la Vita Christi del cartujo Ludolfo de Sajonia

Existe una obra no expuesta en el Museo del Prado de Madrid que aunque no haga referencia directa a la Orden de los Cartujos, sí guarda una estrecha relación.

Desde el más puro formalismo, se trata de un óleo sobre lienzo, pintado a finales del siglo XVII en España; por lo que si nos fijamos bien ya se aprecia perfectamente el estilo barroco. Fue una obra que perteneció a la marquesa viuda de Cabriñana y que donó, según consta en el museo, en el año 1894. Número de catálogo P01318.

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El Niño de la espina. Anónimo.

Este marquesado cordobés fue creado por Felipe V mediante carta real el 5 de abril de 1706. Han existido 12 descendientes directos que han ostentado el título de Marqueses de Cabriñana del Monte.

Pero no queremos referimos en particular al cuadro como objeto, sino a la temática. Se trata de una obra anónima titulada El Niño de la espina, en donde se puede ver al Niño Jesús observando una gota de sangre salir de su dedo tras haberse pinchado con una espina de la corona ante la que se encontraba meditando. Corona de espinas anacrónica, testimonio de la futura pasión y muerte del Redentor.

Como hemos dicho, la relación con la Orden viene correspondida por este tema iconográfico del lienzo: el Niño Jesús con apenas unos años ya tiene un objeto “premonitorio” de su pasión con 33 años, se adelanta de esta manera simbólicamente a su futuro. Fue un motivo pintado por muchos autores cristianos en época barroca, entre ellos Zurbarán, y que viene narrado por primera vez en la obra Vita Christi del cartujo Ludolfo de Sajonia o Rudolfo el Cartujano.

El Niño y la espina

El Niño de la espina según Zurbarán, 1630. Museo de BB.AA. de Sevilla.

La cartuja de Santa María de la Cuevas en Sevilla, situada en Isla de la Cartuja, quiso tener un cuadro con esta temática tan cartujana, de este modo se encargó a Francisco Zurbarán que pintara la obra basándose en el libro de Rudolfo (imagen superior). Mientras existió vida religiosa en esta cartuja, ésta atesoró obras de este autor que rompían con los esquemas a los que en la actualidad nos tiene acostumbrados. Tenían arcaísmos o particularidades propias del deseo de sus clientes. Recogemos un comentario de la obra: «Recogido en el interior de una sala palaciega, el joven anuda ramas de espinos para confeccionar una corona. Una de las espinas le ha pinchado y él parece reflexionar sobre el dolor que le espera, simbolizado en esta corona. Destacan por su calidad pictórica dos elementos del lienzo: por un lado, la túnica llena de pliegues acusados y con aspecto de pesar enormemente.»

Otra versión anónima

Otra versión anónima

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Distinta versión

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Otra versión utilizada como imagen para un sello de Colombia

El cartujo Enrique de Kalkar y la “devotio moderna” de Geert Groote

Enrique de Kalkar, fue un cartujo asceta alemán (Henry de Kalkar). Nació en el año 1328 en Kalkar (ciudad y municipio en el distrito de Cléveris en el estado federado de Renania del Norte-Westfalia, Alemania). Estudió en París teología, y después de estar un tiempo en la fundación de San Jorge en Colonia y Kaiserswerth, dimitió en 1365 e ingresó en la Orden de la Caruja en Colonia cuando contaba con 37 años.

Pronto despuntó por su sabiduría, buen juicio, piedad y caridad cartujana, lo que le llevó a ser prior de varias cartujas y así predicar con su ejemplo: en Munickhuisen – 1367-72, en Roermund -1372-77, en Colonia – 1377-84 y en Estrasburgo – 1384-96.

Por una enfermedad regresó a Colonia, pero durante más de 20 años fue visitador de la Orden en aquella Provincia, y 5 veces definitor en el Capítulo General de la Orden.

Fue amigo del holandés Geert Groote (1340-1384). Recordemos que éste fue el fundador de los Hermanos de la Vida en ComúnGroote primeramente estudió teología, filosofía, medicina, derecho canónico, astronomía, magia y hebreo en la Universidad de París. Llevó, gracias a su fortuna, una vida lujosa, divertida y sin preocupaciones, hasta que la enfermedad en 1347 de su amigo el cartujo Enrique de Kalkar, le hizo recapacitar y convertirse. Groote renunció a sus ingresos, reteniendo sólo lo que era necesario para vivir modestamente; con gastado atuendo ejerció como predicador del arrepentimiento.

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Groote y los Hermanos de la Vida en Común

A partir de 1379, Groote, comienza a predicar de un modo itinerante a través de los Países Bajos: critica las costumbres eclesiásticas de su tiempo y predica la conversión. Aporta las bases de una nueva forma de vida religiosa – la hermandad de la vida en común- y una nueva concepción de la espiritualidad dentro del catolicismo: la Devotio moderna. Está relacionada con el Humanismo Cristiano: abogaba por el estudio de los textos fundamentales de la Cristiandad para llegar a una relación individual e interna con Dios. En ocasiones se ha visto en ella una contribución al Luteranismo y al Calvinismo. Tuvo también una gran influencia sobre Erasmo de Róterdam, educado en esta tradición.

Geert Groote llevaba una vida que bien nos recuerda a la del humilde y austero cartujo gracias a la influencia de su amigo Enrique de Kalkar. Su trabajo diario estaba regulado estrictamente: dormía siete horas, comía una sola vez y rechazaba toda invitación del exterior. La oración, meditación y lectura de la Biblia y de los Padres de la Iglesia llenaban su día. Oía misa diariamente y también ministraba constantemente a sus compañeros, además de llevar a cabo una extensa correspondencia.

Denunció las iniquidades del clero y de los laicos, predicó contra la avaricia, simonía, falta de castidad, sacerdotes que vivían en concubinato, herejes (Hermanos del Libre Espíritu).

El famoso libro de Imitación de Cristo, atribuido a Thomas Kempis (Hermano de la Vida en Común), recoge el pensamiento de Groote y del cartujo Enrique, por tal motivo se baraja también a este último como posible autor de la Imitatio.

Imitación de Cristo

Imitación de Cristo

Si volvemos a Enrique de Kalkar, hemos de decir que era un ferviente devoto de la Virgen María, lo que le llevó a escribir varios poemas marianos e influenciar en la modificación del rezo del rosario. Consideró que a cada padrenuestro le siguieran las diez avemarías que actualemte se rezan, además de unirlos a misterios de la vida de Jesús o de la Virgen.

Finalmente murió dentro del anonimato que la Orden profesa, no como le ocurrió a su amigo Groote que hoy en día es estudiado en Secundaria por su influencia histórica. Lo hizo el 20 de diciembre de 1408 en Colonia cuando contaba 80 años.

Dom Manuel Bayeu y Subías, cartujo

Dom Manuel Bayeu y Subías, fue cartujo en Nuestra Señora de las Fuentes y en Valldemosa, del que ya hicimos referencia en la entrada sobre la Basílica del Pilar en Zaragoza. En esta ocasión profundizaremos un poco más sobre él.

Autorretrato del cartujo Manuel Bayeu

Autorretrato del cartujo Manuel Bayeu

Este monje zaragozano, nació en 1740 dentro de una notable familia de pintores. En este mismo arte también destacaron sus dos hermanos: Francisco y Ramón Beyeu.

El mayor, Francisco Bayeu (1734-1795), simultaneó los estudios de latín y escolástica para luego iniciarse en Zaragoza en el aprendizaje del dibujo bajo la dirección del pintor Juan Andrés Merklein. Pasará a ser la gran figura artística de la corte y años después, su hermana Josefa Bayeu, se casaría con Goya (1746-1828). Francisco, a la sazón su cuñado, sería quien introdujo a éste en la Corte.

Retrato de Francisto Bayeu por Goya

Retrato de Francisto Bayeu por Goya

Su otro hermano, Ramón, (1746-1793), se formó artísticamente bajo la dirección de su hermano. En 1764 se fue a Madrid y allí ingresaría en la Academia de San Fernando, al año siguiente consiguió que Mengs lo aceptara para realizar cartones para tapices en la Real Fábrica. En 1766 obtiene el primer premio de pintura de la Academia de San Fernando, al que también concursó, aunque sin éxito, Goya.

El hermano pequeño, Manuel Bayeu y Subías, pasó su infancia y juventud en Zaragoza, donde recibió estudios religiosos y se formo, junto a sus hermanos en la pintura, principalmente en el taller del afamado José Luzán, primer maestro de Goya, quien tenía un importante taller en Zaragoza. Fue también promotor de la Academia de Bellas Artes de esta ciudad así como revisor de las pinturas del Santo Oficio.

Dom Manuel Bayeu dejó numerosas obras de caballete y al fresco. Con 17 años, en 1757, decidió ingresar en la Orden de la Cartuja, siendo la Cartuja de Aula Dei la primera por las que él anduvo.

San Bruno

San Bruno

Pronto pasó  a la Cartuja de Nuestra Señora de la Fuentes (Huesca), el 3 de diciembre de 1760. Allí profesó como cartujo el 29 de junio de 1772, con 32 años. Fue el lugar dónde Manuel Bayeu recuperó los pinceles y empezó a pintar temas religiosos como complemento a su vida espiritual.

Su pintura es barroca, y a poco que uno se fije lo puede percibir: los colores, el tenebrismo, la temática… Es curioso que cuando llegan a España corrientes nuevas, tales como el Rococó o Neoclásicismo, Manuel siga pintando con un estilo que podríamos llamar obsoleto para aquel momento, es decir sin adaptarse a las nuevas modas o corrientes artísticas que imperaban en todos los círculos artísticos… Pero es fácil su explicación, pues como cartujo que era, la observancia de la Regla en la soledad de la Cartuja, lo dejaba un tanto aislado de estas nuevas tendencias, viviendo como en una cápsula atemporal, y sólo practicando lo que una vez aprendió.

La pesca milagrosa

La pesca milagrosa

En aquella cartuja de Monegros, en la provincia de Huesca, pintó diecisiete lienzos sobre la vida de San Bruno (hoy en el Museo-Colegio de Santiago de Huesca). Entre otras obras decoró al fresco el presbiterio de la catedral de Jaca, pintó una serie de retratos de abadesas en los muros del salón del trono del monasterio de Sigena (desaparecidos en 1936), decoró con siete lienzos la sacristía de la iglesia de San Gil en Zaragoza, y hacia 1800 realizó dos grandes cuadros, San Hugo rechazando la tiara pontificia y Santa Rosa, para la iglesia de San Fernando de Zaragoza, posiblemente sus obras más logradas. También hay algunos cuadros atribuidos a Manuel en la Catedral de Huesca, y en Zaragoza se encuentra todavía hoy obra dispersa en distintas iglesias, aunque mucha de ella desapareció. Si nos fijamos en Cataluña, se encuentra obra suya en la cartuja de Scala Dei.

Frescos en la cartuja de las Fuentes

Frescos en la cartuja de las Fuentes

Frescos en la cartuja mallorquina de Valldemosa

Frescos en la cartuja mallorquina de Valldemosa

Frescos de Manuel Bayeu

Catedral de Jaca (1792)

Catedral de Jaca (1792)

Catedral de Jaca (detalle)

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Santa Lucía

Santa Apolonia, detalle del fresco.

Santa Apolonia, detalle del fresco.

En 1806, la Orden decide que se traslade a la cartuja de Valldemosa en Mallorca con la finalidad de que decore la iglesia de ésta. Durante estos años mantendrá amistad y correspondencia con Jovellanos. Recordemos que éste fue un escritor, jurista y político ilustrado español, al que desterró Manuel Godoy, primer ministro de Carlos IV entre 1792 y 1797, y nuevamente de 1801 a 1808. Primero fue enviado a esta cartuja, de ahí que se convirtiera en amigo y crítico pictórico de dom Manuel, para luego pasar a la prisión del castillo de Bellver (los biógrafos dicen que es el momento donde aumentan sus problemas físicos pero también su religiosidad, posiblemente los cartujos y en especial su amigo, tuvieran que ver).

Gaspar Melchor de Jovellanos

Gaspar Melchor de Jovellanos

En el Museo del Prado Se conserva la correspondencia epistolar entre él y el íntimo amigo de Goya, el ilustrado Martín Zapater (1747-1803).

En 1807 volverá a su cartuja de Las Fuentes, donde falleció en 1809 a la edad de 69 años.

Cartuja Nuestra Señora de las Fuentes (Huesca)

Cartuja Nuestra Señora de las Fuentes (Huesca)

Bibliografía entre otros:
MORALES Y MARÍN, J. L.: Los Bayeu. Zaragoza: Instituto Camón Aznar, 1979.