La Cartuja y el Papa

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Hace unos días recordamos el aniversario de la fundación del primer monasterio cartujo, el 24 de junio de 1084, en el macizo de Chartreuse (Francia), por parte de San Bruno y seis compañeros. Y hoy, 29 de junio, celebramos la solemnidad de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, martirizados en Roma. A Pedro se lo recuerda por ser el primer Papa, y es por eso que a este día también se lo llama «el día del Papa».

Visita de san Bruno al Papa Urbano II (Zurbarán)

No parece ser casualidad que el aniversario de la fundación de la Orden y el día del Papa sean días tan cercanos. Es más bien un signo de la cercanía que existe entre la Orden y la Sede de Pedro desde sus orígenes. De hecho, por obediencia al papa Urbano II, en el año 1090, San Bruno deja el recientemente fundado monasterio en Chartreuse para convertirse en asesor del Santo Padre en Roma.

Al parecer San Bruno no termina de adaptarse al ambiente curial. De hecho, al año de llegar a Roma, en 1091, Urbano II le concede a san Bruno poder retirarse y vivir una vida totalmente eremítica. Le puso una sola condición: que no se vaya de Italia, para poder así seguir contando con su asesoramiento. Es entonces que San Bruno funda la Cartuja de Serra San Bruno. Y luego de diez años, allí muere.

Papa Juan Pablo II en la Cartuja de Serra San Bruno (1984)

Años más tarde esta segunda Cartuja pasaría a ser un monasterio cisterciense. Pero en 1514, año de la beatificación de San Bruno, el monasterio pasa a ser nuevamente una casa de la Orden Cartujana. Es en esta cartuja en donde se conservan las reliquias de San Bruno. Y entre quienes han ido a venerarlas se destacan dos papas: San Juan Pablo II (en 1984) y el Papa Benedicto XVI (en 2011).

Papa Benedicto XVI reza las Vísperas en la Cartujade Serra San Bruno (2011)

Por último, cabe mencionar que el 3 de junio de 2014 el Papa Francisco escribió una carta a Dom François-Marie Velut, entonces General de la Orden, con ocasión de los 500 años de la beatificación de San Bruno. En esta carta decía acerca del santo:

Doy gracias a Dios por esta hermosa y radiante figura, cuya vida, rica en Evangelio, sigue siendo una inspiración para los hombres y mujeres que desean seguir a Jesús de manera especial mediante la oración, y que se ofrecen por la salvación del mundo.

¡Ya han pasado cinco siglos desde que León X, observando la devoción de tantos fieles hacia el siervo de Dios Bruno, decidió incluirlo en el calendario litúrgico! Aún hoy, toda su existencia, toda ella dedicada a la búsqueda asidua de Dios y a la comunión con Él, sigue siendo una estrella brillante en el horizonte, para la Iglesia y el mundo.

Saludo con especial afecto y admiración a las hijas e hijos espirituales de este gran santo. Su consagración religiosa señala poderosa y bellamente al pueblo de este tiempo la fe en Dios revelada en Jesucristo como la verdadera y única luz «capaz de iluminar toda la existencia humana (…). La fe es luz que viene del futuro, que nos desvela vastos horizontes, y nos lleva más allá de nuestro ‘yo’ aislado, hacia la más amplia comunión.» (Lumen Fidei nº 4)

Recordando la memorable visita de Benedicto XVI a la Cartuja de Serra San Bruno en 2011, hago mías las palabras de mi predecesor al reiterar que la situación sociocultural actual, caracterizada a veces por el ruido y otras veces por la soledad individualista, «el carisma específico de la Cartuja se pone de relieve como un don precioso para la Iglesia y para el mundo, un don que contiene un mensaje profundo para nuestra vida y para toda la humanidad.» (Homilía del Papa Benedicto XVI en la Cartuja de Serra San Bruno, 9 de octubre de 2011)

Animando a los monjes y monjas a renovar su vida ofreciéndola al Señor, confío la Orden Cartujana a la maternal solicitud de la Santísima Virgen María y de San Bruno, y les concedo de buen grado una especial bendición apostólica.

Recemos en este día por la salud y las intenciones del Papa Francisco y por la unidad de la Iglesia.

El Papa Francisco bendice un ícono de San Bruno

Fuente: Cartusia Lover