Beato Guillermo de Fenol – 16 de diciembre

Hoy 16 de diciembre se celebra la festividad del beato cartujo Guillermo de Fenouil. Festividad confirmada por decreto del Papa Pío IX en 1862, documento que ratificaba el culto inmemorial a la figura de este humilde monje cartujo. En el Capítulo General de la Orden de 1863 se fijó la fecha del 19 de diciembre para su festividad, pasando tras la renovación litúrgica al 16 del mismo.

Nació en Italia, posiblemente en Garessio hacia 1065, y murió alrededor del año 1120 en la Cartuja de Valcasotto, cuando éste tendría alrededor de los 60 años.

Beato Guillermo de Fenol resando el rosario, según iconografía de la Cartuja de Milán. Tiene la cogulla más corta como hermano doano que fuera y la pata de la mula, símbolo de un milagro.

Beato Guillermo de Fenol rezando el rosario, según iconografía de la Cartuja de Milán. Tiene la cogulla más corta como hermano converso que fuera y la pata de una mula, símbolo de un milagro que él hiciera en vida.

La hagiografía de este beato mezcla realidad con posibles hechos fantásticos. Las biografías más destacadas y con una sólida base histórica relatan que a temprana edad se retiró en busca de soledad, encontrando su sitio junto a una fuente en las montañas del Piamonte; ésta aún conserva su nombre: “la fuente del beato Guillermo”.

Allí pasó los años en profunda meditación, viviendo plenamente el desierto que voluntariamente había escogido con el único fin de la unión mística de su alma con Dios.

Su fama de mortificación crecía… y como era visitado y tentado, decidió pedir admisión en la cercana Cartuja de Valcasotto como converso. Fue admitido inmediatamente, así fue como Guillermo se hizo cartujo, destacando por su humildad y la “santa obediencia” que profesó durante toda su vida de manera estricta a la Regla de la Orden.

Entre los milagros que vivió, cuenta Donarlo que estando en oración, llorando ante el crucifico en profunda aflicción por la Pasión de Cristo, el Señor le habló.

Más fabuloso es el milagro que el imaginario popular relata en lo referente a él y a la mula con la se valía para pedir limosna, ya que era el encargado de la comida de la cartuja y tenía que ir a pedir alimentos. Se cuenta  que este monje quitaba y ponía la pata de la mula según sus necesidades, sin que el animal se quejase o se lastimase; todo ello en parte para explicar o ratificar la obediencia al prior, ya que al parecer Guillermo era asaltado numerosas veces por ladrones valiéndose de la bondad de éste y así robarle la comida conseguida, lo que provocó en él quejarse al Prior quien le invitó a defenderse “incluso con la pata de la mula”. Así lo hizo en el siguiente asalto, profesando santa obediencia a su prior, y como si de un garrote se tratase utilizó la pata del animal. Guillermo después del asalto puso  la pata en su lugar y se volvió a la Cartuja, pero en la prisa la colocó boca abajo según la leyenda, de modo que la mula cojeba lamentablemente. El prior se dio cuenta a su llegada, y para verificar qué había de cierto en lo que se contaba de los prodigios de Guillermo le regañó por su descuido y le ordenó que pusiera la pata como debía ser, y así, delante del prior y de los hermanos, tras pedir disculpas por su error, quitó con toda naturalidad de nuevo la pata y la colocó correctamente. En la Cartuja de Pavia se le llamaba en broma el «santo del jamón». Casi en toda su iconografía, ya sea antigua o moderna, lleva esta pata como atributo reconocible.

Beato Guillermo, iconografía donde se aprecia la mula

Beato Guillermo, iconografía donde se aprecia la mula y la pata en su mano

Allí murió y fue enterrado. El pueblo al enterarse de la muerte de este afamado cartujo empezó a visitar el enterramiento con fama de milagroso. Los hermanos, para preservar el recogimiento cartujano,  trasladaron su cuerpo incorrupto al cementerio de “arriba” dentro de la misma cartuja, pero al día siguiente aparecieron sus restos en su primera sepultura, así por tres veces, y allí se quedó para que los fieles lo venerasen.

Durante los siglos siguientes numerosos altares se levantaron en su honor, atestiguados por la gran cantidad de donaciones y exvotos que surgieron a su nombre, como así lo atestigua un regalo-exvoto de 1224.

El Papa Pío V, santo a la poste, ya en el siglo XVI le dio el título de “bienaventurado”.

Su cuerpo, milagrosamente conservado incorrupto durante tres siglos, fue escondido en plena era napoleónica por temor a una profanación, tan bien guardado que nunca más se volvió a encontrar.

El Papa Pío IX en 1862, como se ha dicho anteriormente, confirmó el culto.

ORACIÓN

Oh Dios, que enalteces a los humildes;

servirte a Ti es reinar; concédenos imitar

la sencillez del beato Guillermo, para

alcanzar el reino prometido a los pequeños.

Por Nuestro Señor Jesucristo.

Amén

Antigua imagen del santo, de estilo medieval

Antigua imagen del santo, de estilo medieval, también con la pata de la mula

Bibliografía de referencia: MAYO ESCUDERO, Juan. Santos y beatos de la Cartuja. Puerto de Sta. María: [el aautor], 2000. ISBN 3-901995-24-2.

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Un pensamiento en “Beato Guillermo de Fenol – 16 de diciembre

  1. Ana dice:

    Una hermosa historia (que por supuesto yo no conocía) la de este beato. Gracias por compartirla. Un abrazo

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