La Peste Negra y Gerardo Petrarca en la cartuja de Montrieux

1348 pasó a la historia como un año terrible para la humanidad, marcado por muerte,  hambre y desolación.  Una enfermedad desconocida y terrible se propagó por toda Europa, dejando al continente inmerso en la desolación. La Peste Negra había surgido.

La muerte como un ganador (hacia 1607). Alemania

La muerte como un ganador (hacia 1607). Alemania

Fue la mayor pandemia que conoció Europa, y  ya no se separaría de sus gentes hasta principios del siglo XVIII. Por entonces había otras enfermedades endémicas que azotaban constantemente a la población, como la disentería, la gripe, el sarampión y la lepra (la más temida). Pero la peste tuvo un impacto pavoroso: por un lado, era un huésped inesperado, desconocido y fatal, del cual se ignoraba tanto su origen como su terapia; por otro lado, afectaba a todos, sin distinguir apenas entre pobres y ricos.

La peste era una enfermedad que pasaba de los animales a los seres humanos. El contagio era fácil porque ratas y humanos estaban presentes en graneros, molinos y casas –lugares en donde se almacenaba o se transformaba el grano del que se alimentan estos roedores–, circulaban por los mismos caminos y se trasladaban con los mismos medios, como los barcos. La picadura de pulgas fue el nexo de unión.

Se estima que entre el 30% y el 60% de la población de Europa murió desde el comienzo del brote hasta la mitad del siglo XIV.Aproximadamente 25 millones de muertes tuvieron lugar sólo en Europa junto a otros 40 a 60 millones en África y Asia. Algunas localidades fueron totalmente despobladas, con los pocos supervivientes huyendo y expandiendo la enfermedad aún más lejos.

Los principales síntomas eran «bubones» en las ingles y en las axilas… grandes bultos/tumores purulentos y voluminosos que marcaban el inicio de la tragedia.

La Orden de la Cartuja, cuando sobrevino la “peste bubónica” a Europa, llevaba una andadura de casi 300 años desde su fundación. Como era de esperar, la Peste Negra también afecto  a sus cartujas a pesar del aislamiento. Estos lugares cerrados, así como por ejemplo las prisiones u otros monasterios, la infección de una persona significaba la de todos.

Como ejemplos podemos destacar que de los 140 frailes dominicos que había en Montpellier sólo sobrevivieron siete; o la total perdida de las comunidades franciscanas en Carcasona y Marsella.

En cuanto a los cartujos, sabemos que el hermano del afamado escritor y humanista italiano Francesco Petrarca (1304-1374), Gherardo Petrarca, ingresó en la Cartuja de Nôtre Dame de Montreux (Francia, en la zona de Marsella), donde la peste sobrevino al poco de él estar allí. Tuvo que enterrar a su prior y a treinta y cuatro compañeros cartujos, uno por uno hasta que se quedó él solo con el perro de la comunidad. Después se desplazó en busca de un refugio más seguro.

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Cartuja de Montrieux

Aquella cartuja fue de los primeros monasterios que se unieron a la Orden: data de 1137.

Gherardo (o Gerardo) nació en Incisa (Italia) entre el 1307 y el 1312. Empezó a estudiar leyes en Montpellier (Francia) y después en Bolonia (Italia) junto a su hermano Francesco. Ingresa vocacionalmente en la Orden alrededor del año 1342, tan sólo seis años antes de que la peste asolara su cartuja. Su hermano, al contrario, se inicia en la literatura, y hacia el año 1330 recibe las Órdenes Menores simplemente para vivir.  Lo visitará dos veces en la cartuja, en 1347 y 1353, antes de abandonar para siempre la Provenza. La primera visita motivará a Petrarca para escribir De otio religios, un tratado en prosa latina acerca de la oración centemplativa, ya que su hermano cartujo se la mostraría. En la obra aparece Gherardo con el nombre pastoral de Monico.

En 1351, cuando Petrarca estaba en Padua (Italia), lugar donde moriría años después, recibió noticias de su hermano gracias a dos cartujos, quienes le explicaron el comportamiento heroico durante la Peste. Allí recibió un folleto sobre temas religiosos escrito por su hermano (1353).

Francesco Petrarca moriría años después en la ciudad de Padua, no sin hacer testamento y acordarse de su hermano cartujo Gherardo, pues le deja una pensión vitalicia.

Francesco Petrarca

Francesco Petrarca

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Un pensamiento en “La Peste Negra y Gerardo Petrarca en la cartuja de Montrieux

  1. Ana dice:

    Bella historia, me he emocionado.
    Gracias por enseñarme tantos hechos históricos. Un abrazo

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