Vánitas vanitatum, et ómnia vánitas

Hoy he visto una imagen de San Bruno que portaba un libro, símbolo en este caso de fundador de la Orden, los Estatutos, más que de Doctor de la Iglesia. En él, junto al dibujo de una calavera, símbolo de la muerte, de lo perecedero, del tiempo que se va y no vuelve, se podía leer en latín la siguiente frase del Eclesiastés (1:2):

 Vánitas vanitatum, et ómnia vánitas

 Vanidad de vanidades, todo es vanidad. Un claro mensaje el que manda San Bruno… la inutilidad de los placeres mundanos frente a una gran certeza: estamos aquí de paso buscando la unión con Dios. La muerte alcanza a todos y hemos de vivirla de forma íntegra a nuestros valores. ¡¡¡Tempus fugit!!!

Detalle de la imagen de San Bruno

Detalle de la imagen de San Bruno

Precisamente ayer me hablaban del sufrimiento que todo apego, deseo o ambición lleva consigo implícito; sufrimos cuando la frustración aparece, cuando las cosas no salen como uno espera, cuando nos apegamos a algo como si fuera nuestro sin serlo… y la principal consecuencia aparece: desosiego en el alma (ansiedad le llamarían otros). No hay muchas soluciones… sólo el desapego, contemplar que la vida es fugaz, que todo está en permanente cambio: el aire que respiramos, así como el día pasa a la noche, o un árbol hoy será distinto a como  mañana lo veremos… el viento o las olas del mar que pasan y ya nunca más volverá a pasar la misma. Las personas cambiamos cada día, envejecemos, evolucionamos… nada es perenne… sólo Dios permanece, saber que “Dios no se muda” que decía en un poema Santa Teresa de Ávila, es la solución.

¿Qué es la vanidad? Encuentro esta definición: “se define como un tipo de arrogancia, engreimiento, una expresión exagerada de la soberbia. De acuerdo a la teología cristiana clásica, la vanidad consiste en depositar la confianza en forma excluyente en las cosas mundanas, lo que hace que el hombre no necesite de Dios. Es considerado muy a menudo como el «vicio maestro»”.

Meditemos cuántas veces sobrevaloramos inncesariamente a algo o a alguien.

Os dejo una doble obra barroca: por un lado la pieza musical Vanitas vanitatum de Cristofaro Caresana y por otro El sueño del caballero, un lienzo pintado por Antonio de Pereda y Salgado, ambas del s. XVII. Vanitas, un género pictórico barroco, en el que se plasma cómo todo es vanidad excepto amar a Dios.

VIDEO

El ángel muestra al caballero joven y apuesto que todo en la vida pasa… mientras éste sueña con las glorias y placeres de la vida, aquel le muestra simbolos de la vanidad, los cuales caducarán y no se los llevará tras atravesar el puerto de la muerte. Son los apegos del día a día que muchas veces nos inflan y encandilan, dándonos una falsa apariencia deseguridad y placer. Se ve sobre la mesa: el juego, el placer, la lucha, la hipocresía, el tiempo, las riquezas… y una vela que se apaga… porque la vida pasa… la vida es sueño.

Ama a Dios y a tu projimo como a ti mismo

Será lo que permanezca.

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2 pensamientos en “Vánitas vanitatum, et ómnia vánitas

  1. Ana dice:

    Como siempre, tus escritos me llenan el alma y me enseñan cosas nuevas. Gracias

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