El valor anónimo de cada objeto (El gran silencio de Philip Gröning)

Cuando el director de cine Philip Gröning rodó el documental El gran silencio dentro de la Gran Cartuja (Francia), le preguntaron: -¿es eso una filosofía?- refiriéndose al modo de vida de los cartujos, más allá de la religión. Y respondió:

-Sí, recuerdo que una vez tiré algo, no recuerdo el que. El sastre [monje cartujo que sale en la película] inmediatamente vino a buscarme y me preguntó que por qué había hecho eso. Me decía que si no respetaba el simple hecho de que alguien lo hubiera hecho a mano. Me preguntaba que por qué pensaba que no tenía ningún valor. En realidad no tenía nada que ver con el ahorro sino con el cuidado. Aquí [en la cartuja] se cuida todo mucho: las cosas, el tiempo, el alma, a uno mismo.

Hace mucho que noto aquello que le decía el monje al director… a mí que me gustan las antigüedades, la artesanía, las cosas hechas por manos anónimas… ¿cuántas horas le habrán dedicado a esa pieza? ¿Cuantas ilusiones le pusieron al empezar la obra? ¿Qué sintieron al terminarla? Yo que he visto a mi abuela hacer un tapete partiendo de un ovillo y una aguja, o a mi madre bordar una mantelería, o a mi padre dedicar su tiempo en el arreglo de una moto… ¡¡qué poco se valora el tiempo en esta sociedad del s. XXI!!

La sociedad nos ha llevado al consumo, a tirar y comprar otro nuevo, sin prestar atención en la carga emocional que tienen las cosas. Cuando paso por un rastro y veo orillado un cesto hecho con esparto, me acuerdo de tanta gente que lo trabajaba… para que hoy haya perdido su razón de ser y su valor: el proceso de preparar la materia, el tiempo de confección, la voluntad puesta en esa obra… valoremos pues no sólo el objeto, sino la dedicación y sobretodo la energía que alguien le puso a esa pieza en algún momento dado de la historia.

Monje cartujo de la “Grande Chartreuse”, dedicado a las tareas de sastre .

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2 pensamientos en “El valor anónimo de cada objeto (El gran silencio de Philip Gröning)

  1. Ana dice:

    Que bonito escrito, me ha encantado. Ahora sólo sabemos ir a comprar y tirar, no apreciamos el verdadero valor que tienen las cosas. Un abrazo

    • No valoramos lo que tenemos porque vivimos inmersos en la famosa sociedad de consumo… todo lo conseguimos sin apenas esfuerzo y por tanto sin valorarlo. Hemos perdido el sentido del aprendizaje… si comprendiéramos el tiempo, esfuerzo, materia y valor que cuesta hacer por ejemplo un folio… no los tiraríamos tan a la ligera a la papelera, máxime si miráramos atrás y viéramos lo difícil que era conseguir uno, puesto que la gente utilizaba los huecos en blanco de los periódicos usados para tomar notas.

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